Bienvenidos, viajeros, a uno de los destinos más icónicos del mundo. Francia es mucho más que la Torre Eiffel y los croissants. Es un país donde la historia se respira en cada callejuela empedrada, donde el arte cobra vida en sus museos y donde el simple acto de sentarse en una terraza a tomar un café se convierte en un placer sublime. Prepárense para explorar un territorio que seduce con su elegancia atemporal, su diversidad de paisajes y su incomparable pasión por la buena vida. Este es su guía esencial para descubrir el alma de Francia.
Un paseo por la historia: de Galia a la República
La historia de Francia es un tapiz rico y complejo que ha dado forma no solo al país, sino a toda Europa. En el sur, en la región de Provenza, se encuentran algunos de los vestigios romanos mejor conservados fuera de Italia. El Acueducto del Pont du Gard es una obra maestra de la ingeniería que no puedes perderte.

El Acueducto del Pont du Gard
El Valle del Loira, conocido como el «Jardín de Francia», alberga majestuosos castillos renacentistas como Chambord y Chenonceau. Por otro lado, la fortaleza amurallada de Carcasona, en el sur, te transportará directamente a la época de caballeros y cruzadas.

El Valle de Loira
Versalles es el símbolo máximo del absolutismo francés. Pasear por sus jardines y maravillarse con el Salón de los Espejos es entender la opulencia que desencadenó la Revolución Francesa, un evento clave cuya esencia se vive en las calles de París, especialmente en La Place de la Bastille.

Versalles
La Cultura: Arte, Moda y «Joie de Vivre»
La cultura francesa es sinónimo de refinamiento.
Arte: Francia ha sido la cuna de movimientos artísticos cruciales. Desde el Impresionismo en Giverny (la casa de Monet) hasta las vanguardias del siglo XX. Museos como el Louvre (con la Gioconda y la Venus de Milo) o el Musée d’Orsay (con su increíble colección impresionista) son paradas obligatorias para cualquier amante del arte.

Museo del Louvre
Literatura y Filosofía: figuras como Victor Hugo, Voltaire, Sartre y Simone de Beauvoir han dejado un legado intelectual imborrable. Perderse en las librerías históricas del Barrio Latino de París es un homenaje a esta tradición.
La moda: París es, junto con Milán, la capital mundial de la moda. Pasear por los Campos Elíseos o por el barrio de Le Marais es como desfilar por una pasarela al aire libre.
Campos Elíseos
El «Je ne sais quoi» Francés: se trata de esa actitud única, esa elegancia natural y esa celebración de los placeres simples de la vida: una buena conversación, una comida en compañía y el derecho a disfrutar del tiempo.
Un festival para el paladar
Decir que la comida es importante en Francia es quedarse corto. Es una religión. Empezar el día con un croissant crujiente o una baguette recién horneada es un ritual. No te vayas sin probar un éclair o un macaron de Ladurée.
Platos típicos:
Boeuf Bourguignon: Un estofado de carne con vino tinto de la región de Borgoña, lleno de sabor.

Boeuf Bourguignon
Coq au Vin: Pollo cocinado lentamente en vino, setas y cebollitas.
Ratatouille: Un saludable y delicioso guiso de verduras típico de Provenza.

Ratatouille
Crêpes y Galettes: Dulces o saladas, son la comida callejera por excelencia, especialmente en Bretaña.
Quesos y vinos: Con más de 400 tipos de queso, hay uno para cada día del año. Desde el fuerte Camembert de Normandía hasta el suave Brie. Combinarlo con alguno de sus mundialmente famosos vinos: Burdeos, Borgoña, Champagne, Côtes du Rhône hará subir el nivel en la degustación.
Más allá de París
Aunque la Ciudad de la Luz es maravillosa, la verdadera esencia de Francia está en su diversidad regional.
París: La capital es imprescindible. Sus sitios icónicos no pueden faltar en tu visita. La Torre Eiffel, Arco del Triunfo, Notre-Dame, Montmartre, el Museo del Louvre… Déjate perder por sus barrios y descubre tu rincón favorito.
La Costa Azul (French Riviera): Niza, Cannes y Saint-Tropez ofrecen glamour, playas de aguas turquesas y pueblos con encanto como Èze y Saint-Paul-de-Vence. ¡El Paraíso!

Riviera Francesa
La Provenza: Campos interminables de lavanda (en julio), los increíbles acantilados de Les Calanques cerca de Marsella, y el bullicioso mercado de Aix-en-Provence.
Los Alpes Franceses: Para los amantes de la naturaleza y los deportes de invierno. Chamonix, a los pies del Mont Blanc, es espectacular tanto en verano como en invierno.

Mont Blanc
El Valle del Loira: Una ruta por sus castillos de cuento es un viaje a la época de la realeza y el renacimiento.
Estrasburgo y la Región de Alsacia: Con una influencia arquitectónica y gastronómica alemana, sus pueblos con casas de madera, como Riquewihr, parecen sacados de un cuento, especialmente en Navidad.
Mont Saint-Michel: Una abadía medieval construida sobre una isla rocosa en Normandía. Un espectáculo único, especialmente con la marea alta.

Mont Saint Michel
Francia es un país que se vive, se saborea y se recuerda.
Tanto si sueñas con el romanticismo de París, con los paisajes de la Provenza o con la historia viva de sus castillos, este destino tiene la capacidad de superar todas las expectativas. ¿Listo para hacer realidad este viaje? Descubre nuestras promociones exclusivas de este destino y comienza a planificar tu itinerario perfecto .
Así que empaca tus maletas, aprende un «Bonjour» y un «Merci», y prepárate para caer rendido ante el inconfundible encanto francés.
Empieza ya tu aventura ¡Cuéntanos qué rincón de Francia te llama más la atención en los comentarios!





